DIEZ AÑOS DESPUÉS, EL MISMO COMPROMISO.
Diez años atrás, en medio de una de las más profundas crisis políticas vividas en nuestro país, asumía por primera vez una banca como Diputado Nacional por la Provincia de Buenos Aires.
Eran tiempos muy difíciles, con un sistema político sumido en una fenomenal crisis de representación. Todos recordarán el “que se vayan todos…”, clamor popular aquellos días.
En esas condiciones, a pocos días de asumir mi mandato, tuve la enorme responsabilidad de integrar la Asamblea Legislativa que designara el gobierno que iniciaría el proceso de normalización institucional del país, así como también, la responsabilidad de sancionar un conjunto de leyes fundamentales para afrontar la crítica coyuntura económica y social imperante entonces, algunas aun hoy vigentes.
A lo largo de mi mandato tuve asimismo la responsabilidad de presidir tanto la Comisión de Economía y Desarrollo Regional como la de Industria, logrando en ambas una importante labor, impulsando fuertemente diversas iniciativas algunas de las cuales pudieron finalmente convertirse en leyes, como ser el caso del Régimen de Promoción de la Industria del Software, Ley Nº 25.922; o del Régimen de Promoción de la Industria Vitivinícola y creación de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Ley Nº 25.849; o bien, el caso del Régimen de Promoción de Inversiones en Bienes de Capital, sancionado como Ley Nº 25.924, en base a un proyecto original del Poder Ejecutivo al cual pudimos incorporar un cupo fiscal adicional de $200 millones destinado exclusivamente a proyectos de inversión desarrollados por las PYMES; por citar sólo algunos ejemplos.
En el marco de las referidas comisiones hemos impulsado también y logrado la media sanción de proyectos de ley como el de creación del Instituto de Desarrollo Empresario Argentino (IDEAR), destinado a promover el desarrollo del sector PYME, sobre la base de un proyecto de mi autoria que recogía las exitosas experiencias del símil IDEB en la Provincia de Buenos Aires y del SEBRAE en Brasil; o bien aquel proyecto mediante el cual propusiéramos, gracias a un trabajo conjunto con el entonces Defensor del Pueblo de la Nación y el Movimiento Nacional de Fabricas Recuperadas, la modificación de la ley de quiebras en orden a facilitar a los trabajadores organizados en cooperativas el acceso a la propiedad de empresas en proceso de quiebra, importantísimo antecedente éste recogido luego en lo que finalmente resultó en la sanción de la Ley Nº 26.684, a mediados de este año.
He dejado también como antecedente al finalizar mi mandato una gran cantidad proyectos de ley orientados a promover sectores productivos, algunos recogidos luego por otros legisladores, como ser regímenes promocionales para la industria gráfica, la industria electro-electrónica, la industria biotecnológica, la industria naval, entre otros; asimismo la creación de un Fondo Nacional de Desarrollo Productivo, destinado al financiamiento extrabancario de proyectos productivos.
Tengo hoy el inmenso honor de volver a representar a los bonaerenses en el Congreso Nacional, y como hace diez años, si bien afortunadamente ya en otro contexto, el compromiso es el mismo.
Trabajaré responsablemente en la construcción de los consensos que el país necesita para seguir creciendo.
Particularmente, para que las iniciativas que ordenen y clarifiquen las reglas de juego para expandir la producción y el trabajo sean priorizadas en la agenda parlamentaria, así como toda aquella iniciativa en orden a mejorar efectivamente la competitividad de nuestra industria y de todos los sectores productivos en general, con más infraestructura, más financiamiento, mejor sistema tributario, menos asimetrías regionales, más políticas diferenciales para PYMES, mayor seguridad jurídica, etc.
Asimismo y como bonaerense debo decir, trabajaré intensamente en la búsqueda de los consensos políticos necesarios para introducir reformas de fondo a nuestro régimen de coparticipación federal de impuestos, no para la coyuntura, a largo plazo, de manera gradual, fiscalmente responsable, con metas objetivas, convergiendo progresivamente hacia un esquema más integral, transparente y justo de distribución de los recursos fiscales entre los tres niveles de gobierno.
Concluido el proceso electoral una nueva etapa comienza, con la oportunidad histórica de debatir y lograr consensos básicos en torno a éstos y otros tantos temas fundamentales para el futuro de nuestra Nación.
Ojalá podamos.

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